De mica en mica...

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martes, 7 de febrero de 2012

Temps de contes


Una casa de palabras

Los cuentos de hadas nos permiten asomarnos al corazón de los niños y descubrir sus deseos, esperanzas y temores. Para ellos son la prueba de que siempre estaremos ahí, de que nunca les abandonaremos

GUSTAVO MARTÍN GARZO 8 ENE 2012

La noche es la oscuridad, la amenaza, un mundo no controlado por la razón, y todos los niños la temen. Llega la hora de acostarse y, a causa de ese temor, no quieren quedarse solos en sus camas. Es el momento de los cuentos, que son un procedimiento retardatorio. Quédate un poco más, es lo que dicen los niños a los adultos cuando les piden un cuento. Y el adulto, que comprende sus temores, empieza a contárselo para tranquilizarles. Muchas veces improvisa ese cuento sobre la marcha, pero otras recurre a historias que ha escuchado o leído hace tiempo, tal vez las mismas que le contaron de niño los adultos que se ocupaban de él. En esas historias todo es posible, que los objetos vivan, que hablen los animales, que los niños tengan poderes que desafían la razón: el poder de volar o de volverse invisibles, el poder de conocer palabras que abren las montañas, el poder de burlar a gigantes y brujas y de ver el oro que brilla en la oscuridad de la noche. Lo maravilloso hace del mundo una casa encantada, tiene que ver con el anhelo de felicidad. El adulto quiere que el niño que ama sea feliz y ese deseo le lleva a contarle historias que le dicen que es posible encontrar en el mundo un lugar sin miedo. Son historias que proceden de la noche de los tiempos. Han pasado de unas generaciones a otras, y se mantienen tan sugerentes y nuevas como el día en que fueron contadas por primera vez. El que narra, escribe Walter Benjamin, posee enseñanzas para el que escucha. La enseñanza de La Bella y la Bestia es que hay que amar las cosas para que se vuelvan amables; la de La Bella durmiente que en cada uno de nosotros hay una vida dormida que espera despertar alguna vez; la de La Cenicienta, que lo que amamos es tan frágil como un zapatito de cristal, y la de Hansel y Gretel que hay que tener cuidado con los que nos prometen el paraíso, con frecuencia esas promesas son una trampa donde se oculta la muerte. Peter Pan nos dice que la infancia es una isla a la que no cabe volver; Pinocho, que no es fácil ser un niño de verdad; La Sirenita que no siempre tenemos alma y que, cuando esto ocurre, se suele sufrir; y Alicia en el País de las Maravillas,que la vida está llena de repuestas a preguntas que todavía no nos hemos hecho.
Estas historias no solo encierran enseñanzas, también nos devuelven al mundo de la ternura
La misión de la poesía es volver habitable el mundo, y un cuento crea un lugar donde vivir
El niño necesita cuentos que le ayuden a entenderse a sí mismo y a los demás, a descubrir lo que se esconde en esa región misteriosa que es su propio corazón. Chesterton dice que los cuentos son la verdadera literatura realista, dando a entender que el que quiera saber lo que es un niño, antes de preguntar a psicólogos, pedagogos o alguno de esos numerosos expertos que tanto abundan, hará bien en regresar a los cuentos de hadas. Son ellos los que le permitirán asomarse al corazón de los niños y sorprender sus deseos, esperanzas y temores. Un cuento como La Cenicienta expresa esa búsqueda de la transfiguración que es la búsqueda más cierta de la vida, y uno como El patito feo, el temor a ser dejado de amar. Incluso los niños más queridos tienen el temor a que sus padres los rechacen porque tal vez no son como estos habían soñado. El patito que debe abandonar la granja en que vive, porque no hay nadie que lo quiera, expresa esos temores. El niño se identifica con él, porque ve en su abandono la imagen de su propia tristeza cuando se siente solo. Siempre pasa eso con los cuentos. Puede que no sean reales pero hablan de la verdad. Barba Azul lo hace del deseo de conocimiento;Juan sin Miedo, de la importancia de la compasión; Jack y las habichuelas mágicas, de que solo a través de la imaginación podemos abarcar la existencia en su totalidad. Estos tres cuentos resumen las cualidades de la palabra poética: el misterio (del cuarto cerrado), el temblor (del amor) y la capacidad de vincular (como las habichuelas mágicas) mundos que la razón separa: el mundo de los vivos y los muertos, el de los animales y los hombres, el de la realidad y el de la fantasía. Los cuentos le dicen al niño que debe enfrentarse a los misterios que le salen al paso, acudir a la llamada de los demás y salvar el abismo que separa su experiencia de las palabras. El guisante que, en el cuento de Andersen, no deja dormir a la princesa guarda el secreto de todo aquello que nos desvela y no hay forma de decir qué es. El secreto, en suma de la poesía.
Pero los cuentos no solo son importantes por las enseñanzas que contienen, sino porque prolongan el mundo de las caricias y los besos de los primeros años de la vida y devuelven al niño al país indecible de la ternura. Paul Valéry dijo que la ternura era la memoria de haber sido tratados con atenciones extraordinarias a causa de nuestra debilidad. Ningún niño se olvida de esas atenciones. Ellos siempre buscan un lugar donde guarecerse, y el adulto levanta para ellos con cada cuento un lugar así. Da igual de qué traten, al sentarse a su lado en la cama lo que le dice al niño es que siempre estará allí para ayudarle. Tal es el mensaje de los cuentos: no te voy a abandonar. Un cuento es una casa de palabras, un refugio frente a las angustias que provocan las incertidumbres de la vida. Octavio Paz dijo que la misión de la poesía es volver habitable el mundo, y eso hacen los cuentos, crear un lugar donde vivir. De eso habla Los tres cerditos. Sus protagonistas deben levantar una casa en el bosque, para protegerse del lobo, y mientras uno, el más previsor, lo hace con ladrillos, los otros lo hacen con lo primero que encuentran. Es curioso que, aun siendo la moraleja del cuento que debemos ser previsores, el cerdito que prefieren los niños es el que levanta su casa con paja. No tarda mucho en terminar y enseguida se va de paseo por el bosque a descubrir sus maravillas. Bruno Bettelheim tiene un libro sobre el autismo infantil que se titula La fortaleza vacía. El niño autista percibe el mundo como hostil y, para defenderse, levanta una fortaleza de indiferencia y desapego a su alrededor. Y lo extraño es que cuanto más consistente y segura es esa fortaleza, más vacío está su interior. Es lo contrario a la casa de paja de nuestro cerdito. La suya es la casa de los cuentos: un lugar que nos protege lo justo para no separarnos del mundo. Una casa como la que Tarzán y Jane construyeron en la copa de un árbol, abierta a todas las llamadas de la vida.
C. G. Jung ha dicho que uno de los dramas del mundo moderno procede de la creciente esterilización de la imaginación. Tener imaginación es ver el mundo en su totalidad. Los cuentos permiten al niño abrirse a ese flujo de imágenes que es su riqueza interior y aprender la realidad más honda de las cosas. Toda cultura es una caída en la historia, y en tal sentido es limitada. Los cuentos escapan a esa limitación, se abren a otros tiempos y otros lugares, su mundo es transhistórico. Por eso sus personajes son eternos peregrinos, como el alma de los niños. "Alma se tiene a veces. / Nadie la posee sin pausa / y para siempre", escribe Wislawa Szymborska. El poder de la poesía es dar cobijo a esa alma que busca un sitio donde pasar la noche antes de volverse a marchar. Y es en los cuentos de hadas donde se narran, de una forma más pura, esas andanzas del alma.
Gustavo Martín Garzo es escritor.

lunes, 30 de enero de 2012

Un projecte anomenat Institut de la Infància de Barcelona






Escric aquesta entrada motivada per una trobada fortuïta i afortunada que es va produir entre el meu itinerari professional, el meu desig vocacional i un projecte anomenat Institut de la Infància de Barcelona

Des de fa un grapat de temps treballo professionalment observant, participant, inventant i intervenint en qüestions relatives a la infantesa i l'adolescència.
Considero necessari crear un espai de trobada entre família, escola i les diferents disciplines que intervenen sobre els infants i els adolescents.
Quan parlo de la infantesa i adolescència faig referència a una mirada i una escolta  més enllà dels  tòpics i estereotips amb els que se'ls tracta habitualmente.Apunto més aviat a que siguin reconeguts els aspectes singulars que cada infant i  cada adolescent -i  per descomptat les seves contingències en qüestió -representin.
Perquè pensar la infantesa amb mirada adulta de vegades fa que no es tinguin en compte les necessitats dels infants aquí i ara. Això vol dir que habitualment se suposa, des de diferents perspectives, allò què li passa a aquest nen o nena o allò què necessita sense interrogar-lo, sense donar-li un espai perquè desplegui la seva inquietud, por, angoixa, dubte, alegria a algú que estigui disposat a “escoltar-lo activament”.
Per aquest motiu, al meu entendre, treballar amb i per a la infància, comporta una peça fonamental: involucrar i involucrar-se amb les persones adultes que s'encarreguen des de diferents àmbits (família, escola, lleure i fins i tot la salut) d'acompanyar a les criatures.
És encoratjador trobar-se amb un grup de persones que realitzen aquesta tasca dins del marc d'un projecte anomenat  Institut de la Infància
No és poca cosa trobar companys de ruta amb els qui es comparteix una mateixa filosofia, una mirada semblant per dirigir-se als nens i als adolescents no només amb respecte, sinó atorgant-li valor a la seva paraula

Hi ha un mite que diu que s'és feliç pel fet d'estar vivint el temps de la infantesa, la qual cosa fa imaginar i enyorar aquesta etapa com un paradís perdut, basant-se en que els nens estan lliures de les preocupacions o patiments que assetgen la vida adulta. Però créixer no és fàcil. Hi ha moments de plenitud i goig infantil, però també uns altres de dolor propis de l'aprenentatge relacional i del procés de creixement psicoafectiu que algunes vegades no resulta tan gratificant com ens imaginem d’adults .Això  és encara menys afortunat quan el nen compta amb adults amb una mancança d'eines o recursos per ajudar-lo a fer més suportable les seves contingències.

                                                          Mariana Salvi



Comparteixo aquí sota els seus objectius i, a manera de síntesi , d'aquesta filosofia que ens reuneix, el fragment d'una entrevista a Verónica Bronstein perquè reflecteix la meva mirada respecte a aquestes qüestions.

Objectius de l'Institut de la Infància




Treballeu amb adults, però us adreceu a infants...
Vam començar a treballar amb adults perquè enteníem que si interveníem en la formació dels adults i dels agents socials que treballen amb infants, els nens es beneficiarien més que si fèiem una activitat per a nens d’una hora de durada. Si fas una activitat de formació destinada a 30 professors, això arribarà a centenars de nens. A més, volíem oferir alguna cosa nova, que no existís, perquè ja hi ha qui treballa directament amb nens. És un dels nostres requisits: sigui quin sigui el projecte, encara que sigui petit, ha de ser original.
Quina és la importància de la infància?
En primer lloc, és important perquè en l’àmbit social quan es parla de la infància es diu que és el futur. Però aquesta reflexió és des de la perspectiva d’un adult, des de persones que són productives econòmicament; mai es diu que aquesta infància té un present. I, pensant en el futur, ens oblidem de cuidar aquest present dels nens. Les societats més justes tenen una política d’atenció a la infància diferent a la de la societat. Una societat en la qual només es busca donar suport a la part productiva té menys sensibilitat, i això es tradueix en una vida sensiblement inferior pel que fa a la qualitat de vida.
I en segon lloc?
En segon lloc, perquè totes les escoles tenen el seu mètode, la teoria del qual està molt bé, però quan ho tradueixes al llenguatge social, aquesta teoria no arriba. A la pràctica quotidiana, per exemple, si vas a la Fira de la Infància, el que trobaràs són cues inacabables, molta excitació i nens fent activitat física. I un nen no és això. Ens semblava una injustícia terrible el fet de no donar al nen allò que nosaltres hem estudiat.

Què és el que heu perseguit i perseguiu amb aquest plantejament?

Rescatar aquesta part creativa i curiosa dels adults i també posar-la al servei dels infants i la família. Perquè la infància no és una etapa que s’acabi als 12 anys, hi ha canvis. Però una de les coses que sempre he cregut és que mai he deixat de ser una nena en un sentit molt seriós: en el sentit de tenir curiositat, d’exercitar la ment...
                                                                         Entrevista Verónica Bronstein -Tot Sant Cugat.cat 

domingo, 20 de noviembre de 2011

El Dret dels Infants post-moderns/ 20 de novembre


El Dret dels Infants post-moderns
Verónica Bronstein Smud
http://www.totsantcugat.cat/ca/notices/2011/11/dret-dels-infants-post-moderns-3615.php
El 20 de novembre se celebra el Dia Universal dels Infants commemorant l'aprovació de la Convenció sobre els Drets dels Infants en 1989
Els nens d'avui són molt diferents als de 22 anys enrere. Les condicions socials, econòmiques, educatives, familiars han evolucionat molt des de llavors, produint importants canvis que afecten el desenvolupament de la infància. Avui, m'agradaria esmentar alguns temes als quals s'enfronta el nen post modern, sense fer un judici moral, sinó convidant a conèixer les noves realitats.

Els drets parlen de guerres. Afortunadament els nostres infants no viuen en situacions bèl·liques, però molts d'ells ocupen bona part de la seva vida emocional intentant entendre conflictes mal resolts pels adults. És freqüent escoltar "Si abans discutien i es van separar, per què ara segueixen discutint?", "Entenc que se separin si no poden viure junts, però llavors perquè segueixen sent amics i fent vida junts?". La custòdia compartida comença a ser part de la pròpia infància o la dels companys de classe, la qual cosa es tradueix a "viure en dues cases " o en un augment de separacions " tan amistoses", que els nens no poden acabar d'entendre-les.

Les constants reformes educatives són un altre exemple de com els nens van a remolc de xifres, estadístiques, mala conciliació familiar laboral, etc. Si analitzem, molts d'aquests canvis, incloent la polèmica sisena hora, no s'han realitzat pensant en les seves necessitats i "Drets dels infants" sinó en qüestions polítiques o econòmiques.

Quant a l'accés a la salut, arriben temps difícils i les conquestes en aquests terrenys patiran retallades- Tindrem nens que accediran a un nivell alt de salut i uns altres que no. En l'àmbit de la salut mental, veiem amb preocupació que hi ha una tendència creixent a donar medicació a nens des d'edats molt primerenques o reeducar conductes en lloc de buscar les causes emocionals del símptoma per poder resoldre el malestar.

Els nostres nens no realitzen" treball infantil", però observant com l'esport va convertint-se en un espai de prestigi econòmic i social, unit a la tensió en algunes famílies, valdria la pena protegir més als menors i que tornin a jugar pel plaer de jugar amb amics i sentir-se menys pressionats. Els entrenaments obligatoris 3 vegades a la setmana com a condició per jugar el dissabte són realitats del dia a dia en nens petits... i també a la nostra ciutat.

És curiós observar que les seves necessitats internes, en canvi, romanen intactes: ells manifesten les necessitats de ser cuidats, respectats i estimats per la seva família. Perquè segueixen valorant que el més important per créixer i ser feliços, és la família. El Dia de la infància és una manera de recordar-nos que àdhuc ens queda molt per recórrer. A Sant Cugat, una ciutat plena d'infants, tenim l'oportunitat de treballar, construir i cuidar-los a través de polítiques i decisions de proximitat. Però és important recordar que la realitat d'un nen és transversal: li afecta la salut, l'educació, l'economia, l'habitatge, etc. Cal crear espais de diàleg interdisciplinaris, transversals entre agents i entitats que ens ocupem de la seva atenció a la ciutat. Una vegada més estenem la mà a tots els qui vulguin acompanyar-nos per traduir la reflexió amb projectes reals i possibles els quals venim desenvolupant des de fa 9 anys

Versión en castellano:
LOS DERECHOS DE LA INFANCIA POST-MODERNA
Verónica Bronstein

El 20 de noviembre se celebra el Día Universal de la infancia conmemorando la aprobación de la Convención sobre los Derechos de los Niños.
Los niños de hoy son muy diferentes a los de 22 años atrás. Las condiciones sociales, económicas, educativas, familiares han evolucionado mucho desde entonces, produciendo importantes cambios que afectan el desarrollo de la infancia. Hoy, me gustaría mencionar algunos temas a los cuales se enfrenta el niño post- moderno, sin hacer un juicio moral, sino invitando a conocer las nuevas realidades.

Los derechos hablan de guerras. Afortunadamente nuestros niños no viven en situaciones bélicas, pero muchos de ellos ocupan buena parte de su vida emocional intentando entender conflictos mal resueltos por los adultos. Es frecuente escuchar "Si antes discutían y se separaron, por qué ahora siguen discutiendo?", "Entiendo que se separen si no pueden vivir juntos, pero entonces porque siguen siendo amigos y haciendo vida juntos?". La custodia compartida empieza a ser parte de la propia infancia o la de los compañeros de clase, lo cual se refleja en "vivir en dos casas " o en un aumento de separaciones " tan amistosas", que los niños no pueden acabar de entenderlas. 

Las constantes reformas educativas son otro ejemplo de como los niños van a remolque de cifras, estadísticas, mala conciliación familiar laboral, etc. Si analizamos, muchos de estos cambios, incluyendo la polémica sexta hora, no se han realizado pensando en sus necesidades y en los "Derechos de los niños" sino en cuestiones políticas o económicas.

En cuanto al acceso a la salud, llegan tiempos difíciles y las conquistas en estos terrenos sufrirán recortes. Tendremos niños que accederán a un nivel alto de salud y otros que no. En el ámbito de la salud mental, vemos con preocupación que hay una tendencia creciente a dar medicación a niños desde edades muy tempranas o reeducar conductas en lugar de buscar las causas emocionales del síntoma para poder resolver el malestar.

Nuestros niños no realizan" trabajo infantil", pero observando como el deporte va convirtiéndose en un espacio de prestigio económico y social, unido a la tensión en algunas familias, valdría la pena proteger más a los menores y que vuelvan a jugar por el placer de jugar con amigos y sentirse menos presionados. Los entrenamientos obligatorios 3 veces a la semana como condición para jugar el sábado son realidades del día a día en niños pequeños.

Es curioso observar que sus necesidades internas, en cambio, permanecen intactas: ellos manifiestan las necesidades de ser cuidados, respetados y estimados por su familia. Porque siguen valorando que lo más importante para crecer y ser felices, es la familia. El Día de la infancia es una manera de recordarnos que aun nos queda mucho para recorrer. En Sant Cugat, una ciudad llena de niños, tenemos la oportunidad de trabajar, construir y cuidarlos a través de políticas y decisiones de proximidad. Pero es importante recordar que la realidad de un niño es transversal: le afecta la salud, la educación, la economía, la vivienda, etc. Hay que crear espacios de diálogo interdisciplinarios, transversales entre agentes y entidades que nos ocupamos de su atención a la ciudad. Una vez más extendemos la mano a todos quienes quieran acompañarnos para traducir la reflexión con proyectos reales y posibles los cuales venimos desarrollando desde hace 9 años.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Más juego, menos actividades extraescolares

Más juego, menos actividades extraescolares

La obsesión por tener unos hijos preparadísimos y detectar sus talentos llena su agenda de extraescolares y les deja sin tiempo para jugar. Sin embargo, dicen los expertos que un niño que no juega no aprende, ni desarrolla habilidades emocionales y sociales básicas para el mundo laboral

ES | 16/09/2011 - 09:59h
MAYTE RIUS


Hace algunas décadas, los niños salían de la escuela, pasaban por casa a recoger la merienda y se marchaban a jugar a la calle con amigos y vecinos hasta la hora de hacer los deberes y cenar. Hoy, salen de clase y meriendan raudos mientras se cambian de ropa (muchas veces sobre la marcha, en el coche) o de mochila en función de si les toca ir a hacer deporte, a aprender inglés o a tocar un instrumento. “Para que pierdan el tiempo en casa, jugando o viendo la tele, mejor que aprendan algo o que hagan deporte”, defienden muchos padres. Pero jugar, según enfatizan los expertos, no es perder el tiempo. Muy al contrario, es un tiempo fundamental para el aprendizaje, una inversión de futuro, y la carencia de tiempo de juego tiene consecuencias indeseables. No es sólo que una agenda repleta actividades organizadas de 8 o 9 de la mañana a 8 de la tarde, de lunes a viernes y con extensiones el fin de semana (partidos, exhibiciones, etcétera) esté teniendo como resultado niños estresados, empachados de información y actividad, con dificultades para concentrarse o para la lectura, incapaces de disfrutar del momento y siempre preocupados por la siguiente actividad, por la próxima novedad… Es también que unos chavales absolutamente planificados y dirigidos por adultos no saben qué hacer y se aburren si alguien no les organiza el tiempo o el juego, tienen poca capacidad de decisión, escasa creatividad y nula propensión a inventar o descubrir, y les resulta difícil relacionarse, negociar con sus iguales, trabajar en grupo, autorregularse o resolver sus problemas solos.

“Cuando jugabas en la calle libremente, con otros niños y niñas, aprendías de forma natural a superar la frustración sin derivarla en agresividad –por ejemplo, cuando corrías poco y no te querían para jugar al rescate–, a dilatar la gratificación ¬no podías saltar a la comba hasta que te tocaba–, a relacionarte sin que los demás se plieguen siempre a tus caprichos… Si los niños juegan con sus padres, puede que estos les dejen ganar, jueguen a lo que ellos quieren o según sus intereses; pero en el juego entre chavales, si no sigues las normas te dejan fuera; si no te comportas bien o eres agresivo te quedas al margen…y así aprendes a integrarte”, explica Petra M. Pérez, catedrática de Teoría de la Educación de la Universitat de València. Y añade que cuando los niños jugaban más entre ellos de forma espontánea había menos problemas en el colegio porque fuera ya habían aprendido las reglas de interacción, el autocontrol y a dilatar la gratificación.

Claro que hoy los niños también comparten juegos con sus amigos en la escuela y en las actividades extraescolares. De hecho, muchos piden a sus padres que les apunten a extraescolares para ir con sus amigos, sobre todo cuando la alternativa es estar solos en casa. Pero la socialización que se desarrolla en estos entornos reglados, dirigidos, es distinta. Cuando hay profesores y monitores de por medio, “las normas vienen desde fuera, las actividades están regladas y dejan poco espacio a la creatividad y a la relación espontánea, y los niños no pueden aprender igual las consecuencias de lo que hacen o deciden”, apunta Petra M. Pérez. En su opinión, hoy que la mentalidad es preparar a los hijos para el futuro y la deseabilidad social es tener unos hijos exitosos y con estudios, “los padres deben saber que, más que aprender muchas cosas, sus hijos deben jugar, porque eso les proporciona aprendizajes básicos para el desarrollo de la personalidad, de su creatividad y de su capacidad de innovar y de buscar soluciones a los problemas”, que son habilidades imprescindibles para que luego triunfen a nivel profesional.

Purificación Sierra, profesora de Psicología del Desarrollo de la UNED, enfatiza que el juego espontáneo entre niños es un ensayo para la vida adulta y permite desarrollar las habilidades relacionales y emocionales que facilitan una vida social sana al hacerse mayor. Y por si alguien cree que ser más o menos sociable es baladí, Petra M. Pérez remarca que la falta de relación social durante la infancia está complicando ya a la vida a algunos jóvenes. “Hay muchos chavales, en especial hijos únicos, que de pequeños no han tenido relaciones de complicidad y de enfrentamiento con amigos y hermanos, y que al crecer recurren al botellón o se refugian desde los 13 años en una relación de pareja por miedo escénico a los iguales; lo veo también en algunos becarios universitarios con los que trabajo: jóvenes que se han centrado mucho en sus estudios pero no se han relacionado y no saben compartir ni desarrollar propuestas en equipo”, comenta.

Pero los argumentos de educadores y psicólogos en favor del juego no acaban ahí. Para quienes creen que lo importante son los conocimientos y que lo que prima hoy en la sociedad es estar preparadísimo, acumular muchos conocimientos y que los niños aprendan cuanto antes, más y mejor idiomas, música, ajedrez, informática, etcétera, puede resultar chocante leer Einstein nunca memorizó, aprendió jugando. En realidad es el título de un libro en el que las especialistas en psicología infantil Kathty Hirsh-Pasek y Roberta Michnick Golinfkoff echan mano de sus investigaciones para asegurar que jugar es igual a aprender, y que jugando se aprende de todo: desde a resolver problemas de forma creativa hasta capacidades matemáticas y habilidades lectoras.

Joan Doménech, director de la escuela Fructuós Gelabert de Barcelona y autor de Elogio de una educación lenta (Graó), advierte que, en educación, más no es sinónimo de mejor. “La capacidad de aprendizaje es limitada, y aprender es un proceso lento, que requiere sus tiempos: un tiempo de hacer, un tiempo de conversar o deliberar, y un tiempo de no hacer nada, de reflexionar; y ese último es el tiempo de juego”. Imma Marín, pedagoga y directora de la consultora especializada en juego y educación Marinva, lo llama tiempo de digestión: “Los niños de hoy reciben mucha información y muchos estímulos, es decir, comen mucho; pero tienen poco tiempo de relax para hacer la digestión y se empachan de exceso de actividad; porque para asimilar los aprendizajes y las experiencias, para que sirvan de nutriente, hace falta tiempo, y ese tiempo de digestión nos lo proporciona el juego: mientras juega, el niño puede interiorizar, poner en práctica y relacionar lo vivido durante el día y los conocimientos recibidos”. Y pone un ejemplo: “la ley de la gravedad te la explican en la escuela, pero la aprendes haciendo torres y construcciones de bloques que se caen”.

Doménech es tajante: “Los niños que no juegan no aprenden”. Y precisa que cuando habla de juego no se refiere a juegos didácticos o educativos, sino al juego lúdico, sin más. “Estamos colonizando el tiempo de los niños; su agenda es un reflejo de cómo ocupamos los adultos el tiempo, y queremos que todo sea organizado, que todas sus actividades sean desarrolladas con personal cualificado, siguiendo el modelo escolar; pero el aprendizaje más efectivo se hace fuera de la escuela, jugando, sin límites horarios, sin reglas…”, afirma el director de la escuela Fructuós Gelabert.

La psicóloga Purificación Sierra apunta que las actividades extraescolares han convertido un tiempo de ocio en una obligación infantil más porque tienen una finalidad, unos objetivos cuantificables y no son un mero disfrute en sí mismo. En este sentido, Imma Marín señala que “el juego es importante en la medida en que sea juego libre, en que los niños tengan un tiempo y un espacio psicológico en el que exista margen de error, donde no se sientan juzgados y sean libres de probar y experimentar; eso es fundamental, porque no se puede crear e innovar sin pasar por el error, pero la escuela y la sociedad castigan el error, y el único marco en el que puedes probar y probar, y pasar por fracasos sin que ocurra nada es el juego; porque el juego prima el proceso, como por ejemplo cuando un niño, sin ayuda de nadie, persevera una y otra vez para intentar bailar la peonza o hacer el pino”.

Tampoco es que los niños se hayan de pasar el día jugando a sus anchas con sus amiguitos; ni que el juego espontáneo y las extraescolares sean actividades excluyentes. Se trata de compatibilizar. “Lo importante es no sobresaturar a los niños con extraescolares para que tengan tiempo de juego espontáneo, en el parque o en casa, sobre todo hasta los diez años”, indica el psicólogo Benjamí Montenegro, del Equip Psicològic del Desenvolupament de l’Individu. El problema, según coinciden todos los expertos consultados, es que con frecuencia la elección de las extraescolares no responde a una necesidad o a un interés del niño, sino de la familia, ya sea para cubrir las jornadas laborales de los padres o sus expectativas culturales, deportivas, artísticas… Incluso los pediatras han intervenido en este debate instando públicamente a los padres a que “piensen en su hijo y con la cabeza” a la hora de pedirles un esfuerzo extra en idiomas, deportes o lo que sea. “Los padres no se deben plantear el desarrollo de estas actividades como una carrera contra reloj; deben pensar que los niños necesitan tiempo para descansar y para jugar y no sobrecargarles de obligaciones”, asegura una nota conjunta de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria.

Montenegro defiende la necesidad de organizarse para que alguien pueda recoger siempre a los niños a la salida del colegio para llevarlos a casa, al parque o donde sea, y así no elegir las extraescolares en función de que el horario vaya bien a los padres. Su criterio es que, hasta quinto de Primaria, lo mejor es una actividad de carácter deportivo, no competitiva, y, como mucho, otra intelectual (siempre que el niño no tenga problemas de aprendizaje en la escuela). Y, a partir de la ESO, su receta es una hora semanal de conversación en inglés y, como máximo, una extraescolar más –sea deportiva o intelectual– para dejar tiempo para el estudio y que vayan aprendiendo a estar solos en casa y a organizarse por sí mismos.

Imma Marín aconseja escoger extraescolares lo más lúdicas posibles, que no resulten competitivas ni se esperen de ellas resultados, y al mismo tiempo montar una red con familia, amigos, vecinos u otros papás para que, al menos una tarde a la semana, los críos puedan jugar con uno o dos de sus amiguitos en casa de uno o de otro.

En realidad, irse a jugar a casa de fulanito o de menganito era algo habitual, que surgía de forma espontánea y natural, hace unas cuantas décadas. A la vuelta del cole uno llegaba a casa acompañado y decía “mamá, que viene María a merendar”, y listo. Pero hoy, las jornadas laborales de padres y madres, los hábitos de vida, el urbanismo de las ciudades e incluso la tipología de las viviendas lo complica bastante más y obliga a organizar estas citas infantiles de antemano. En Estados Unidos se han puesto de moda, con el nombre de play day, y muchos padres y madres se organizan en su trabajo para, un día a la semana o cada quince días, acabar antes la jornada y poder recibir en casa a algún amiguito de su hijo o hija acompañado de su papá o su mamá. “En París algunas familias también celebran ya el play day: mientras los hijos juegan, los padres charlan y se toman algo”, confirma Marín. Es más que probable que esta vuelta a las viejas tardes caseras de juegos no sea ajena a la fuerte crisis económica que aqueja a los hogares. Pero, a la vista de los argumentos de los expertos, los beneficios que de ellas cabe esperar van mucho más allá de un menor gasto familiar. Si la práctica se extiende, quizá permita también contrarrestar el claro descenso del juego familiar y escolar que ponen de manifiesto los datos del Observatorio del Juego Infantil en España y que se atribuye, además de a la escasez de tiempo de los padres y al aumento de las extraescolares, al mayor consumo de televisión e internet ya que la compra de juguetes está muy limitada a los regalos de Navidad y Reyes.

Jugar, una necesidad vital y mucho más
Psicólogos y pedagogos no dejan lugar a dudas: el juego es una necesidad vital de la infancia, como respirar o comer. En las culturas primitivas ha sido siempre el principal instrumento educativo: jugando los niños aprendían de forma natural los valores, normas y formas de vida de los adultos, a controlar sus sentidos, sus movimientos y sus incipientes sentimientos, a explorar el mundo. Hoy, respecto a épocas anteriores, el juego es un bien escaso, a pesar de que nunca como ahora han estado estudiados y loados sus beneficios y contribuciones al desarrollo infantil.

Mejora la autoestima. Poder organizarse de forma autónoma, superar retos, ganar una carrera… y todo sin ayuda de adultos eleva la moral y enseña a resolver situaciones inesperadas.

Transmite valores. Insistir una y otra vez hasta dominar el yo-yo implica perseverancia. Jugar con otros exige compartir, ya sean ideas o propiedades.Y obliga a negociar, a pactar y a veces supeditar los propios intereses. También facilita el posicionamiento moral.

Da agilidad. Los juegos infantiles contribuyen a desarrollar actividades psicomotrices de todo tipo y muchos de ellos también trabajan la agilidad mental.

Socializa. Jugar supone aceptar las normas –ya sean las de una partida de chapas o las de una persecución de policías y ladrones–, acordar quién regulará las trampas, saber resolver conflictos, tomar decisiones en función de ciertos liderazgos o de la mayoría… Se aprende a interactuar con otros: a escuchar, a discutir, a pelearse, a reconciliarse.

Fomenta el autocontrol. Jugar con otros niños obliga a aceptar los límites que los demás imponen y a canalizar la frustración sin agresividad, porque si no aceptas las reglas o no te comportas de forma adecuada, los otros te dan de lado y no juegan contigo.
Fija los aprendizajes. Jugar permite a los niños asimilar y poner en práctica los conocimientos adquiridos, experimentar por sí mismos lo que en la escuela o en casa les cuentan y descubrir cosas nuevas.
Desestresa. Jugar es una fuente de placer y satisfacción, favorece la descarga de tensiones y da la oportunidad de expresar sentimientos y emociones. Jugando uno puede equivocarse sin miedo al castigo, sin presión por un posible error.
Es creativo. El juego permite el error, admite lo irreal, las incongruencias… Admite inventar personajes, construcciones o lugares inexistentes. Potencia la imaginación, la creatividad, la innovación.
Favorece la comunicación. Mientras los niños hablan de a qué jugarán, piensan y comentan la historia, reparten los papeles y se organizan para poner en marcha el juego, aprenden a expresarse y trabajan el lenguaje.
Enseña. El juego es un ensayo para la vida adulta. Y no sólo el juego simbólico, es decir, cuando se juega a cambiar de ropa a las muñecas, a comprar y vender, a médicos o a bomberos. También cuando se pactan los límites para el escondite, se discute porque alguien hace trampas con las cartas o se reparten tareas para hacer un castillo de arena se están ensayando recursos que serán fundamentales al crecer.
La agenda equilibrada
Tiempo libre. Que los niños aprendan a tocar el piano, a jugar al ajedrez, a hablar chino o artes marciales no es malo. Lo malo es que todo su tiempo libre esté pautado y con adulto dirigiéndoles. Los niños necesitan tiempo libre de verdad, un espacio para vivir a su aire y poner en práctica lo que han aprendido, su imaginación, su capacidad de decidir… su autonomía.
Actividades gratificantes. Cuando los padres necesitan que su hijo alargue la jornada escolar con otras actividades, deberían negociar con él algo que resulte gratificante para el niño y sea lo más lúdico posible, sin exigencias de nivel, diplomas, medallas o cinturones. A veces son las expectativas paternas o maternas las que convierten la extraescolar en una obligación más.
Contención. Cada actividad extraescolar en sí misma no es mala. El problema es la saturación. Lo ideal es una actividad deportiva (un deporte de equipo si les cuesta relacionarse) y, si se quiere algo más, una intelectual. Siempre deben quedar tardes libres.

Facilitar el juego. Un balón, unos patines, una cuerda… pueden dar mucho de sí en las visitas al parque y servir de estímulo para que los niños, incluso los más pasivos, se arranquen a jugar y entren en contacto con otros. Pero facilitar no es intervenir. Los padres no han de organizar el juego, regular las normas, ni intervenir en sus disputas. Los niños han de llevar la iniciativa, disfrutar del proceso, poder pelearse y sentir que han hecho algo solos.

Tejer una red. Establecer una red social con familiares, amigos u otros padres de la escuela que permita que dos o tres niños puedan reunirse periódicamente para jugar en casa de uno o de otro o desplazarse a lugares donde tengan espacio para jugar juntos.
Liberar el fin de semana. El fin de semana ofrece tiempo para salir al parque o a montar en bici sin estrés, para quedarse en casa tranquilamente jugando o para invitar a otros niños, aunque desordenen. No es obligatorio llenarlo de actividades y salidas programadas.

viernes, 1 de julio de 2011

Temps d'Aprendre...de canvis i pèrdues,d'adolèscencies i de pràctiques d'educació en família...







Fins després de l estiu, he acabat les xerrades d'aquest període del programa Aprendre amb tu 
Un any més m'he trobat  -i en alguns casos "retrobat"- amb els pares, mares i educadors compartint les inquietuds que comporta el desafiament d'educar.




Aquestes han estat les xerrades (sinopsis) a càrrec de diferents entitats :







miércoles, 8 de junio de 2011

Temps de famílies...

 Estos últimos meses he estado impartiendo las charlas del Programa Aprendre amb tu, pero por algunas razones , hoy viene a mi recuerdo una formación  de un tiempo atrás que aquí abajo comparto.




La família: un context de socialització divers i privilegiat per educar els nostres fills i filles
                               a càrrec de l’entitat Associació e-kre@


La família, amb els diversos models i estructures familiars existents a la nostra societat, és el context més important per a l’educació dels nostres fills i filles.
En base a això i mitjançant una dinàmica participativa, aquest taller té com a objectius crear un espai de trobada i diàleg que permeti analitzar i compartir la tasca educativa de pares i mares, des de la perspectiva de la diversitat familiar,així com abordar aspectes de l’educació relacionats amb la sexualitat i l’afectivitat, els rols, els estereotips, les pautes educatives... i tots aquells dubtes, conflictes, neguits, curiositats, expectatives i satisfaccions que mares i pares vulguin compartir en vers aquests temes. Finalment, també tracta de reflexionar al voltant de la diversitat familiar a partir d’un anàlisi basat en la pròpia vivència, la interrelació, el coneixement i la identificació amb altres realitats familiars









La família, amb els diversos models i estructures familiars existents a la nostra societat, és el context més important per a l’educació dels nostres fills i filles.
En base a això i mitjançant una dinàmica participativa, aquest taller té com a objectius crear un espai de trobada i diàleg que permeti analitzar i compartir la tasca educativa de pares i mares, des de la perspectiva de la diversitat familiar,així com abordar aspectes de l’educació relacionats amb la sexualitat i l’afectivitat, els rols, els estereotips, les pautes educatives... i tots aquells dubtes, conflictes, neguits, curiositats, expectatives i satisfaccions que mares i pares vulguin compartir en vers aquests temes. Finalment, també tracta de reflexionar al voltant de la diversitat familiar a partir d’un anàlisi basat en la pròpia vivència, la interrelació, el coneixement i la identificació amb altres realitats familiars



¿Qué puedo decir?


A los nen@s no les sorprende ir descubriendo que existen distintos caminos que para “tener un hermanito” al escuchar las historias de las diversas maneras que se constituyen las familias de sus compañeros y compañeras.

A nosotros puede sorprendernos que hablar de familia HOY  implica mucho más que padres y madres heterosexuales con hijos e hijas biológicos fruto de  la concepción “natural” debido a las aceleradas y profundas transformaciones del modelo familiar tradicional , reflejado socialmente por a constitución defamilias  por el padre la madre y sus hijos e hijas, las familias monoparentales formadas por un cónyuge y los hijos, las familias reconstitídas procedentes de uniones anteriores, las familias homoparentales, las familias en als que los niños viven con progenitores gays o lesbianas.

Esta claro que muchas criaturas están siendo educadas y criadas en un marco diferente a la familia tradicional.

Resulta interesante como concluyen esta charla porque resaltan que las claves comunes a cualquier tipo o estilo de familia, lo que el niño y la niña necesita por encima de todo son afecto, cariño, cuidado y protección, independientemente del TIPO de familia en el que sean criados.

Me parece que lo valioso es habilitar el espacio para que ell@s  expresen su pluralidad siendo escuchados “activamente” desde el respeto y la afectividad. Porque además del deseo de tener un hermanito, que conduce casi directamente a la pregunta cómo se hace un hermanito , subyace por la edad evolutiva de est@s nen@s un tema de  alta curiosidad y exploración de las diferencias anatómicas de los sexos entre niño y niña, las sensaciones de placer que produce su propio cuerpo y así también se interrogan sobre la reproducción. Ya a estas alturas del milenio casi nadie discute la existencia de una sexualidad infantil, pero  reconocer y afirmar la sexualidad significa darle un valor y tomarla en serio. La sexualidad evoluciona. A partir del nacimiento se inicia un largo período de  aprendizaje por etapas con ritmos muy diferentes de un niñ@ a otr@.
Los niñ@s perciben, descubren, organizan e interpretan toda la información de la "realidad"(*) que los rodea, incluída por supuesto, la información sexual.
Reflexionan y diferencian  y también experimentan los efectos aprobadores o desaprobadores de las normativas sociales.
Si la realidad de est@s niños esta constituída por varios y diversos tipos de familia (biparentales, monoparentales, homosexuales, con hijos adoptivos, hijos concebidos a través de nuevas tecnologías reproductivas, familias reconstituídas después de un divorcio, multirraciales, inmigrantes, etc), negarlas , sería NEGAR LA REALIDAD.
 NO es suficiente con ser considerado con las personas de otra tendencia sexual, del otro sexo, otras razas u otras religiones. Debería ser más claro que la igualdad implica también el pleno reconocimiento del otro sin ningún tipo de discriminación.
Sería interesante que los medios de comunicación , los libros etc, reflejen un imaginario en el  que est@s niñ@s divers@s con familias diversas vivieran situaciones y conflictos que tod@s los niñ@s tienen en común ( por ejemplo en esta charla de P5 tod@s están interesad@s en “como hacer para tener un hermanito”. Que en tal caso las historias que ya existen para niñ@s tuvieran  como protagonist@s a algún miembro de estos “nuevos tipos de familias”.

Asi también se podrían tratar más los valores que nos unen como humanos más que los conflictos que pueden surgir de la diferencia.
Si nos preguntaramos que necesita un nene o una nena, prácticamente como pasa en el final de la charla de P5, la pregunta tendría una sola respuesta: los nenes y las nenas necesitan a su lado adultos que los quieran, los cuiden , los protejan y atiendan sus necesidades. En este sentido el debate social de si los padres tienen  que ser homo o heterosexuales, gays, etc, es solo un interés de los adultos y se aleja de los verdaderos intereses de los nenes y nenas.

Habría que ponerse en los zapatos de los nenes y nenas que crecen dentro de estos tipos de familias “diversas” o estos “nuevos tipos de familias” y escuchan, además muchas veces guardando silencios forzados, argumentos y juicios de valor respecto a la idoneidad o no de quienes ejercen para ell@s los roles parentales. No cuesta mucho imaginar las consecuencias  sobre la imagen de sí mismo y posibles maltratos del entorno que esto puede ocasionar.
Uno de los roles escenciales en el desarrollo psicológico de las personas es la relación cons sus figuras de apego, es decir, con quienes los crían y educan. Esa caracterítica y no otra debería en tal caso ser la mayor determinante respecto a la idoneidad para ejercer como padres y madres.
                           
                                                                                     Mariana Salvi

* Algunas consideraciones para entender el concepto de realidad según la lectura psicoanalítica
.


La relación que establece el aparato psíquico con la realidad, es posibilitada por el lenguaje, en la medida en que el sujeto pueda realizar un "encaje cultural" (proceso de sujetación en Freud), es decir, una construcción del yo a partir de las instituciones sociales. Por el contrario, el ello permanecerá siempre como una instancia que, ajena a la "realidad social", recibe sus influencias. Así, habría pues una diferencia sustancial entre el ello y la realidad, ya que el primero, como núcleo filogenético esencial, es base natural del sujeto, mientras la segunda es una construcción, sobre lo real, a partir del lenguaje, a partir de lo simbólico. Esta es una posición continuista con respecto a la realidad.
La perspectiva discontinuista de Lacan se funda en la idea de que "lo simbólico es primero que lo imaginario y lo real, y que éste (lo real) es aquello que en nuestra experiencia regresa siempre al mismo lugar", esto implica que lo real es incognoscible, es decir, que no tiene acceso a lo simbólico.
Sin embargo, ambas posiciones acordarían respecto a la construcción de la realidad, ya que ésta se concibe como resultado del acceso al mundo simbólico-



viernes, 22 de abril de 2011

Temps de llibres , roses y dracs....

Quan jo era petita, la meva àvia m'explicava un conte que  m'encantava. Com fan tots els nanos , li demanava que m'ho repetís una vegada i una altra i,  després per aquestes coses de la vida , ella va deixar d'explicar-m'ho i jo vaig deixar de recordar-ho.

Anys més tard, ja sent mare, quan M.tenia 4 anys  un dia d'abril ,arriba de  l'escola  dient que li havien explicat un conte i encara que no s'acordava el nom m'explica aquesta història.
La curiositat em va a moure a intentar aconseguir-ho a partir d'aquest moment , he tractat de recuperar-ho.
Fa poc, la meva altra filla ho va veure en   una mà de contes


http://www.marial-lazzaro.com/ml/escritosinfantiles/epaminondas%20original.htm

La veritat és que jo no record si la meva àvia m'ho comptava amb aquest nom, però ara que tot es  pot googlear, alguna cosa d' aquells temps  dels contes de la meva àvia he recuperat i he recol·lectat un parell de versions que mitjançant  copy & paste enganxo com a entrada al bloc en el dia de :de Sant Jordi o San Jorge.(... de la mort de Cervantes o de Shakespeare , según se haga valer el calendario gregoriano o el juliano)....però que sigui com sigui , és un dia per no oblidar aquell món de paraules frases i jocs semàntics i sintàctics que ens permeten conèixer altres mons i construir somnis a través dels llibres i els escriptors i escriptores...

D'aquesta manera també vull fer un petit homenatge a les escriptores blogueras que com la meva amiga C. fan tant bon ús de les seves paraules cromàtiques i em fa tanta il.lusió llegir tot allò que escriu.



El negrito Epaminondas
(Guinea española)
Epaminondas es un negrito, hijo de una mujer negra tan pobre que, como no podía dar a su hijo más que el nombre, le puso el más largo que encontró en el santoral.
La madrina es otra negra, algo menos pobre que la madre; quiere mucho al negrito y le dice que vaya a visitarla con frecuencia para, con ese pretexto, hacerles algún regalillo.
Un buen día regala al negrito un riquísimo bizcocho, y le advierte:
-Llévalo bien sujeto para que no se te pierda.
-Bien, madrina –contesta muy contento Epaminondas.
Y tanto y tanto aprieta la mano durante el camino que, cuando va a entregar el regalo a su madre, sólo lleva unas pocas migas.
-¿Qué me traes, Epaminondas?
-Un bizcocho, madre.
-¡Un bizcocho! ¡Válgale Dios! Pero, ¿qué manera tienes de llevar un bizcocho? ¿Quieres saber cómo se lleva? Lo envuelves muy bien en un papel de seda y después lo colocas en el ala del sombrero; te lo pones, y, muy despacito y derecho, para que no se te caiga, vienes tranquilamente a casa. ¿Has comprendido?
-Sí, madre.
A los pocos días vuelve a casa de su madrina, que ahora le regala un buen pedazo de mantequilla para el desayuno del día siguiente.
Epaminondas coge la mantequilla y la envuelve con mucho cuidado en un papel de seda y la coloca sobre el ala del sombrerón de paja; se lo pone en la cabeza y echa a andar muy despacio, y muy derecho, para su casa. Es un hermoso y caliente día del verano; el sol derrite la mantequilla, que va cayendo en pringosos goterones por la cabeza y cuello del negrito.
Y cuando Epaminondas llega a su casa y quiere entregar a su madre la mantequilla ya no queda nada y el cuello y la espalda del niño parecen untadas de tocino.
La madre se lleva las manos a la cabeza al verle en este estado.
-¡Dios mío! ¿Pero cómo se te ha ocurrido traer así la mantequilla? Para conservarla bien debiste envolverla en hojas muy frescas y a lo largo del camino ir refrescándola en todas las fuentes que encontrases. Sólo así hubiera llegado a casa en buenas condiciones. ¿Lo has entendido?
-Sí, madre.
Y a la vez siguiente la madrina regala a Epaminondas un lindo perrillo. El negrito no lo piensa más; lo envuelve en grandes hojas de parra bien frescas, y por el camino lo va metiendo en todos los arroyuelos que encuentra, de manera que cuando llega a su casa el infeliz perrillo está casi muerto de frío y tiembla como la hoja en el árbol.
-¡Dios me valga! –exclama la madre-. ¿Qué traes aquí Epaminondas, hijo?
-Un perrillo, madre.
-¿Esto es un perrillo? ¿Y es así como lo tratas? Un perrillo se lleva con una cuerda atada al cuello, y tirando de él con cuidadito para que el  animal ande. ¿Has entendido?
-Sí, madre.
Y cuando vuelve a casa de la madrina, la buena mujer le regala un sabroso pan, recién sacado del horno, crujiente y doradito.
Epaminondas le ata una cuerda, lo pone en el suelo y vuelve a casa tirando de él, como le había dicho su madre que tenía que hacer con el perrito.
-¡Dios mío! –grita la madre-. ¿Qué me traes aquí, Epaminondas?
-Un pan que me ha regalado la madrina –contesta el niño orgulloso.
-¡Epaminondas, hijo, serás mi perdición! No volverás a casa de tu madrina ni te explicaré ya nada. Seré yo la que vaya a todas partes.
Al día siguiente la madre del negrito se prepara para ir a casa de la madrina y antes advierte al hijo:
-Epaminondas, hijo, ya has visto que acabo de hacer una hornada de seis pasteles y los he puesto sobre una tabla, delante de la puerta, para que se enfríen. Vigila que no se los coma el gato, y, si tienes que salir, mira bien cómo pisas por encima de ellos con cuidado.
-Sí, madre.
La madre se va y el negrito mira cómo se enfrían los pasteles y, como quiere salir, “mira bien exactamente cómo pisa encima de ellos” –uno, dos, tres, cuatro, cinco- y va poniendo los pies sobre cada pastel, convirtiéndoles en una confusa pasta.
La madre llega a poco... y nadie sabe todavía lo que allí pasó, pero el caso es que Epaminondas no podía sentarse al día siguiente.










miércoles, 30 de marzo de 2011

Temps de preguntes dels pares i les mares...temps de possibles respostes

 Vuelvo de otra charla con padres y madres, ya no sé a cuantas he ido , pero si sé que de diferente manera  las mismas preguntas retornan, a veces en tono de angustia, a veces solamente están alli para esperar que se confirme la respuesta que ya han elegido como correcta.


Si la charla ha sido con familias niños y niñas  en edad escolar seguramente alguno pregunte:
¿Tiene problemas de atención mi hijo? ¿Cómo puedo saberlo?
A lo que puede que yo le responda:
¿Tendrá problemas de atención o será que atiende a otra cosa?


Y a partir de allí podríamos comenzar:¿Que hace una madre, un padre cuando está preocupado por los problemas de concentración de su hijo o hija? Si ya ha aplicado su propio sistema de creencias y ve que no obtiene los resultados que esperaba,se busca aplicar la sabiduría prestada de la experiencia de algún otro padre,se escuchan los consejos de los profesores, de los "especialistas", o de algún otro tipo de referente, ...y además de perderse o volver a desorientarse , si esto no funciona se probará con fórmulas que van desde establecer un sistema de premios y castigos hasta que la conducta del niño se ajuste a lo que se espera como si se tratara de un condicionamiento de refuerzo a los comportamientos esperados- la conocida supernanny-.
Es cierto en alguna medida que una parte de nuestro  psiquismo funciona mediante  refuerzo castigo pero  solo con eso no se educa a nadie habrá algunos niños  quienes con eso  conseguirán cambiar su conducta  pero cuando en algunos casos, no se consigue de esta manera , se hará necesario salir a buscar qué es bueno para ese niño .Es decir que esto no es aplicable a todo el mundo

No hay reglas generales, cada niño es un sujeto  y como sujeto tiene una problemática que sólo tiene que ver con él o con ella.

 Y también hay padres que con un exceso de voluntarismo apelan a la responsabilidad del niño , como si se tratara de convencerlo que quiera aprender y crecer como ellos quieren.

 Resulta que lo que no se tiene en cuenta para estas fórmulas y las que enfocan en la conducta y en la voluntad, que lo que hay que hacer es buscar y despertar el interés del niño, que seguramente estará puesto en otro tipo de asuntos, para él  más importantes en ese momento de su desarrollo.
Cuando algunos padres, algunos maestros dicen, el niño no se concentra, no está atento, habría que ver  si está atento a alguna otra cosa,¿ a  que está atento?, ¿a donde está puesta su energía psíquica que no está puesta en los libros, las  cosas que le demanda la escuela? .
Los asuntos a los que presta atención pueden ser muy diversos, desde por ejemplo la separación de los padres, la inclusión de una nueva pareja, de alguno de ellos, el nacimiento de un hermano, una mudanza ( incluso la excitación psíquica que puede generarle a algún niño  seguir durmiendo con sus padres).

Ante los cambios a los que estamos sometidos, los adultos podemos hablar - no sin dificultada para hacerlo-, ponerle palabras... pero el niño no, el niño lo expresa a través de síntomas y uno de ellos puede ser el problema de atención.un comportamiento, expresa  de esta manera aquello que lo inquieta, lo pone en acto. Existe una frase popular que reza que los niños dicen la verdad, y eso es, si no lo dice, lo hace. El niño es traído a la consulta como sujeto pero a la vez como objeto capaz de demostrar la verdad que la pareja parental, lo que papá y mamá ocultan, o una verdad que pretenden mantener oculta

 Para trabajar con niños se realizan  entrevistas con ambos padres, con uno de los padres- quizás con el que lo trajo a consultar-, con otros miembros del grupo familiar, hermanos, abuelos que pueden llegar a estar a cargo de una parte del cuidado del niño, hasta que por fin entra “su majestad el niño” a lo mejor representante de la verdad de los padres.

Por último ,como para reflexionar, sería interesante pensar en la paradoja de que justo en esta época  en la que aparentemente nada permanece,todo se diluye, es justo en esta época de sobrestimulación constante de vivir la estilo zapping (estímulos , visuales, sonoros, intelectuales y de todo tipo) en la que se le pide al niño que "se fije", "se centre" en una cosa.