També conegut al Japó com a Janken, és un joc de mans usualment jugat pels nens
Normalment s'utilitza com a mètode de selecció com pot ser tirar els daus i així triar una persona de manera aleatòria per algun propòsit, encara que a diferència de la selecció aleatòria, es pot jugar amb habilitat si el joc es fa molt repetidament, perquè un dels jugadors pot reconèixer la tàctica no aleatòria de l'oponent.
(http://ca.wikipedia.org/wiki/Pedra,_paper,_tisora)
De mica en mica...
Xerrades-Tallers-Espais familiars-Orientació per educadors ,educadores i persones vinculades amb l'àmbit de la infància i l'adolescència.
Primeros lectores , el libro como soporte, como pretexto para acompañar a los bajitos a comenzar a leer el mundo.
"Primeras lecturas" de quienes están aprendiendo a sostener los libros con sus propias manos.
Libros con los que se puede jugar (tocar, observar transformaciones) y que como un juguete irá cambiando su sentido.
Un niño no es sólo un adulto en potencia, es un ser abierto a la otredad, al juego y a los cuentos: Martín Garzo
Los niños no son sólo adultos en potencia; son criaturas que están abiertas a la otredad, a la fantasía y al deseo. Por eso los niños pertenecen al mundo de los cuentos, porque en esas historias, igual que en los juegos, el niño encuentra un puente para traer sus sueños a la realidad, tal es la reflexión del escritor español Gustavo Martín Garzo durante la primera conferencia magistral del 17 Seminario Internacional de Fomento a la Lectura.“La lectura, como el juego, es un espacio de reflexión y de introspección en el cual podemos anhelar lo que no tenemos. Esto es particularmente claro en los niños, porque ellos no quieren aceptar un mundo carente de lo excepcional. Cada vez que uno se da cuenta que un niño está en silencio mientras juega o lee, uno está presenciando un momento de reflexión de ese niño y eso es algo que necesita el mundo”, indicó el escritor español galardonado en 2004 con el Premio Nacional de Literatura Infantil por el libro Tres cuentos de hadas.Martín Garzo habló ante 600 profesores y promotores de literatura infantil en el Teatro de las Artes, del Centro Nacional de las Artes (Cenart). Ahí dijo que los niños tienen mucho más contacto que los adultos con el mundo de la otredad y de otras maneras posibles de ver el mundo. Subrayó que el juego, al igual que los cuentos infantiles, sirve como mecanismo para importar o traer a la realidad el mundo de lo posible que vive dentro de cada niño.“Actualmente, los adultos no queremos tener corazón, porque esto significa un compromiso que no todos quieren aceptar, pero los niños saben que no pueden vivir sin corazón y por eso buscan el juego y los cuentos como esa zona intermedia que hay entre la realidad y el mundo de los sueños. El niño sabe que debe descender, pero aprovecha cada vez que puede jugar o estar en contacto con los cuentos, porque ahí se encuentra con un ángel secreto”, detalló el narrador y especialista en psicología.
Reflexionar y hablar de educación actualmente nos remite a tomar en cuenta el modelo finés. Me parece interesante lo que cuenta lo que explica en primera persona una madre española y el artículo del psicoanalista Fernando Martín Aduriz tomando en consideración las declaraciones del decano de Helsinski en un simposio sobre la formación de los maestros celebrado en Barcelona en febrero 2015.
Jari Lavonen: "Un niño de cuatro años necesita jugar, no ir a la escuela"
El decano de Helsinki desgrana las claves del éxito finlandés en el primer Simposio Internacional sobre la Formación Inicial de los Maestros celebrado en Barcelona
Sus alumnos son los que empiezan la escuela más tarde (a los siete años), los que menos horas de clase tienen, de los que menos deberes hacen… Y aún así, sus resultados escolares están entre los mejores del mundo. El fracaso escolar y la repetición de curso prácticamente no existen en Finlandia, cuyo sistema educativo ha centrado la atención internacional por su buena posición en el informe Pisa, la macroevaluación de la OCDE que mide los conocimientos de los estudiantes de quince años en el mundo.
Ayer, el decano de la Facultad de Educación de la Universidad de Helsinki, Jari Lavonen, desgranó las claves del éxito finlandés en el primer Simposio Internacional sobre la Formación Inicial de los Maestros celebrado en Barcelona. Este simposio, organizado a través del Programa de Millora i Innovació en la Formació dels Mestres i la Secretaria d'Universitats i Recerca, busca el intercambio de experiencias para impulsar la preparación de los docentes y el sistema educativo. Lavonen sorprendió a los asistentes por su visión de la educación.
¿Qué cualidades ha de tener un buen maestro? Una de las cosas que más valoramos en los candidatos para acceder a la facultad de Educación es la motivación. Si tienen experiencia con gente joven, en la atención a otras personas, si saben escuchar. La motivación es imprescindible para ser maestro. Otra cuestión en la que nos fijamos es que estén dispuestos a trabajar duro, a estudiar mucho, porque la de maestro es una carrera difícil. Y otro punto imprescindible: capacidad de comunicación e interacción.
¿Sólo los alumnos con notas excelentes al final de la secundaria pueden acceder a las facultades de educación finlandesas? Sí y no. Las notas de la secundaria nos dicen algo, por supuesto, pero también tenemos un examen de acceso a la facultad. Los estudiantes han de leer varios libros sobre filosofía de la educación, educación comparada, ciencia de la educación… y luego les hacemos aplicar estos conocimientos a nuevos contextos. En general, tenemos unos 3.000 aspirantes, y superan estos exámenes unas 300 personas. Luego entrevistamos a estos aspirantes y acabamos seleccionando a 120 estudiantes, que son los que accederán a la facultad de magisterio. Así que las notas de la secundaria no lo son todo para convertirse en maestro.
Usted hace hincapié en que un maestro necesita una amplia formación moral y ética. Esto es imprescindible, porque un maestro trabaja con seres humanos. Y el ser humano es lo que la educación hace de él. Los niños son valiosos, hay que tratarlos de forma adecuada, apoyarlos, ser positivos para sacar lo mejor de ellos. Hay que entender cómo son, y también entender a las familias. Un maestro ha de tener un comportamiento ético porque es un ejemplo social.
¿Cuáles son las claves del éxito de su sistema educativo? Existen varios factores. Primero, tenemos toda una cultura de la educación que nace del siglo XIV. Luego, la selección de los maestros, escogemos a los mejores, y les formamos bien. Además, la sociedad confía en los maestros, ellos se sienten apoyados porque se les valora, tienen autonomía, en Finlandia ni siquiera existe la inspección educativa. Y los maestros no son funcionarios, sino que los contrata el municipio. Además, no tenemos escuelas privadas, todas las escuelas son públicas y de alta calidad, y contamos con recursos suficientes para la educación. También nos preocupamos por los alumnos con necesidades educativas especiales, hay pocos alumnos por aula y contamos con apoyos y refuerzos en las clases con mayores dificultades.
Usted ha comentado antes que en Finlandia, la educación es totalmente gratuita. Sí, desde la primaria a la universidad. En primaria, todos los alumnos tienen los libros gratis, la comida en el centro gratis y el transporte gratis. En la secundaria, en cambio, los libros no son gratuitos, pero contamos con buenas bibliotecas. La universidad también es gratuita, tanto los grados como los másters, no existen tasas. Esto es así porque creemos en la equidad.
¿Un país necesita justicia social para obtener buenos resultados educativos? Por supuesto. Esto es crucial. Sin equidad no hay excelencia. En Finlandia hay pocos alumnos con resultados bajos y el origen social pesa menos que en la mayoría de países para tener éxito educativo, aunque también debemos mejorar en esto. Ahora tenemos retos, la economía va peor y tenemos más diversidad cultural en las aulas. Debemos trabajar más para mantener esta igualdad.
¿Hay consenso político sobre ello? Así es. Entre los partidos finlandeses no hay grandes diferencias en su agenda educativa. La educación es un valor nacional.
¿Cuántas leyes educativas han tenido en los últimos treinta años? La última es de los 80.
Aquí llevamos siete. Bueno, tras esta ley ha habido normas menores para mejorar algunas cuestiones, como la educación especial. Pero no son leyes que se confronten con las anteriores, sino que aportan algo nuevo, que responden a nuevas necesidades.
Todos los países quieren salir bien en el informe Pisa. ¿A ustedes les preocupa especialmente? En el 2012 nuestra puntuación en matemáticas bajó, y la ministra de Educación se preocupó mucho. Pero la mayoría de la población no. De hecho, muchos maestros estaban contentos porque creían que así recibirían más recursos para sus escuelas.
Pisa aporta datos valiosos. Pero, ¿hacer un ranking de sistemas educativos tiene sentido? ¿Es posible comparar las escuelas de dos sociedades tan diferentes como la coreana y la mexicana, por ejemplo? Quizás no. No debemos olvidar que el informe Pisa es un proyecto de la OCDE, y que esta organización tiene una visión determinada del progreso. Ellos dicen: aquí tenemos petróleo, aquí minerales, y aquí trabajadores cualificados. Miran en qué países hay suficientes trabajadores cualificados para instalar empresas y fábricas, para invertir. Y el ranking de Pisa es un efecto colateral de esta visión.
En España, el ranking de Pisa se vive como el sorteo de la Champions League. A nosotros, pese a que salimos bien, no nos gustan los rankings. No publicamos rankings de escuelas ni de universidades. No buscamos competición, sino colaboración.
La educación en Finlandia comienza a los siete años. ¿Por qué tan tarde? ¿Y por qué antes? La niñez es para jugar, para hacer cosas con otros, para colaborar, no para se educado de una forma reglada y pesada. Un niño de cuatro años tiene que jugar, no estar en una escuela con una educación reglada.
¿Y si ambos padres trabajan? Cada municipio tiene guarderías, pero es un servicio más bien lúdico. También hay madres que se encargan de varios niños y es el gobierno local el que las paga. Aunque es cierto que ahora estamos discutiendo de nuevo la educación de 0 a 6 años.
¿Qué efectos tiene un sistema educativo de calidad e igualitario en la sociedad? Nuestra visión de la educación es holística. Por supuesto que existe una correlación entre nivel educativo y progreso económico, pero hay algo más. Una persona educada tiene una vida más plena, más recursos vitales, cuida mejor de su salud, disfruta más la vida. Ese es al menos el objetivo.
¿Y qué necesita mejorar la escuela finlandesa? Muchísimas cosas. Ahora tenemos un debate sobre cómo introducir la tecnología en la educación, sobre cómo dar respuesta al aumento de la diversidad cultural en las aulas… También, entre los estudiantes de primaria, hemos detectado una menor motivación por leer y aprender. El funcionamiento de las escuelas y la relación con las familias también debe avanzar.
La niña rubia con el cabello trenzado por sobre su cabeza no deja de mirarme. No hay nada perturbador en su mirada; es curiosa, inquieta, la típica mirada de los chicos cuando hay visitas de adultos desconocidos en casa. Mientras tanto, dos compañeras, rubias como ella, de 11 años como ella, tironean de su brazo para que se concentre en el micrófono. El resto del grupo espera atento el OK, que llega con un gesto del profesor de música, un flaquito de barba candado, de unos 30 años. Bajo, guitarra, teclados, batería, timbales y voces arrancan entonces con su versión deJäätelöauto (Auto helado), un éxito del grupo finlandés Ultra Bra de principios de 2000, cuando todos estos chicos que tocan y cantan, y disfrutan haciendo coros, ni siquiera habían nacido. Suenan muy bien.
Hermosa manera de recibir a las visitas, pienso, y en mi entusiasmo aplaudo fuerte en el salón de clases cuando termina el primer tema del show que prepararon los chicos de la escuela Suutarila, una escuela pública de los suburbios de Helsinki, la capital de Finlandia, en el norte extremo de Europa. Kari Toyryla, el director, aplaude como un padre orgulloso. Tiene alrededor de 50 años y salió a la puerta cuando, por medio de mensajes telefónicos, supo que había llegado media hora antes. Acostumbrada a calcular tiempo de más por el tránsito y la falta de previsibilidad en el transporte porteño, ese tiempo de resguardo resultó innecesario. Los colectivos finlandeses maravillan en su eficiencia: el bus llegó a la parada de la Rautatientori, la estación central, a la hora anunciada por la página de Internet y demoró el tiempo previsto en llegar hasta el barrio en el que se levanta la escuela. El viaje duró cuarenta minutos en un ómnibus limpio, con asientos cómodos y poca gente, un chofer con buena disponibilidad para turistas que lo ignoran todo y monitores que indican las paradas en una lengua difícil y que no se parece a nada. Al descender, una cuadra y media de caminata entre el verde y el ocre de los jardines otoñales, señoras mayores mimando sus plantas, chicos llegando solos a la escuela en grupitos de a tres o cuatro, sol radiante y silencio. Todo tan parecido a una modesta gloria.
La tecnología está presente en las aulas, donde los chicos utilizan notebooks que al final del día quedan guardadas en la escuela para evitar su deterioro. Foto: LA NACION
Kari me había sorprendido al saludarme con un abrazo, no lo esperaba: no es esa la idea que uno tiene de los finlandeses, generalmente considerados personas frías y distantes. Sonríe mucho, se lo ve feliz de recibir a gente con ganas de conocer el sistema educativo en el que trabaja desde hace décadas. Con buenos resultados en pruebas internacionales, en las últimas décadas Finlandia se convirtió en país modelo de educación y Kari parece satisfecho de poder contarle a un extranjero en qué consisten esas ideas sobre las que se funda el éxito de la enseñanza en su país. Ya en la biblioteca, un lugar amplio, con muebles sencillos y funcionales de madera clara, se suma a la conversación Outi Pihlman, maestra de inglés.
La escuela alberga a casi 400 chicos y comparte el edificio con un centro comunitario del barrio. Por eso hay gente todo el día, todos los días, incluidos los fines de semana. Por las noches, el gimnasio, amplio y cómodo, se llena con adultos que acuden para practicar deportes en el mismo espacio físico donde, por la mañana, los chicos practican los suyos.
Comienza el recorrido por las aulas para saludar a los chicos y ver cómo es un día cualquiera en una escuela finlandesa, donde las jornadas escolares son más cortas y los exámenes son menos y de exigencia moderada. Esta matriz surgió a partir de un cambio del sistema educativo, que era más elitista, al que se llegó por consenso entre las diferentes fuerzas políticas hace unas cuatro décadas. Desde los años 70, y pese a que pasaron varios gobiernos y decenas de ministros de distinto signo, el modelo educativo dentro del estado de bienestar no se mueve. Este sistema gratuito, estatal y administrado por las municipalidades cuyo principal logro es la equidad social junto con la adquisición de conocimiento, se llama Peruskoulu, en finlandés, y dura nueve años en los cuales la educación es obligatoria. Va desde los 7 años hasta los 16. Lo que pasa antes depende de los padres; lo que pasa después, de los padres y también del adolescente, quien define si quiere seguir estudiando. Durante la enseñanza obligatoria todo es gratis para los alumnos, también los libros, que los docentes seleccionan según sus criterios. Los maestros confeccionan los programas, no hay currículas estandarizadas aunque sí hay pautas. "Confían en nosotros, por nuestra formación", explica Outi en su inglés clarísimo y modulado. No hay inspecciones escolares, como tampoco hay exámenes de riesgo porque, como explica el experto Pasi Sahlberg en uno de sus libros, no hay en Finlandia "mentalidad de carrera hacia la cima". En lugar de pocos exámenes de alta exigencia, hay muchos de menos exigencia. Frases clásicas de la sociedad finlandesa como menos es más o lo pequeño es hermoso encuentran en el sistema educativo un eco profundo de identificación.
Descalzos: al llegar al mediodía a la escuela, los alumnos se quitan los zapatos para estar más cómodos y como en casa; allí también almuerzan junto a los maestros. Foto: LA NACION
Los chicos finlandeses van a la escuela en promedio seis horas por día, cada docente tiene a su cargo entre 20 y 25 alumnos, los recreos duran 15 minutos, cursan las materias convencionales, practican deportes y todos tienen, varones y mujeres, clases de costura y tejido y de carpintería, en un taller cómodo y con herramientas en condiciones y ordenadas. "Los varones son buenísimos con las máquinas de coser", comenta Outi, quien explica que el curso tiene como objetivo que los alumnos consigan su carnet de conducir las máquinas, algo que los entusiasma mucho.
ENTRE LIBROS Y NOTEBOOKS
En algunas aulas son los chicos quienes leen en voz alta y se van pasando la posta; en otras, el maestro les lee. También hacen lectura silenciosa en unos sillones. En otro salón, los chicos practican ejercicios de matemáticas en las notebooks, que pertenecen a la escuela y quedan todos los días en el edificio, guardadas en unos muebles especiales para evitar el deterioro. En otra aula, un grupo dibuja y pinta con crayones y acuarelas. Cada vez que abrimos una puerta, el director pide permiso y dice que hay una periodista argentina que vino de visita. Le pido a Kari que les pregunte si conocen a alguien nacido en la Argentina. La respuesta es obvia y la gritan a coro los varones: "¡¡¡Messiiiiiiiiiiiiiii!!!."
En promedio los chicos finlandeses pasan seis horas en la escuela y no hay duros exámenes, sino muchas pruebas de poca exigencia. Foto: LA NACION
Difícil saber si los chicos de Suutarila tienen preferencias vintage para elegir repertorio o si son sus maestros quienes los convencen para cantar temas famosos de tiempo atrás. La segunda vez me esperan con una versión entusiasta de Eye of the Tiger, de Survivor, tema que se hizo famoso en Rocky III y que hoy es un clásico de todos los tiempos. Divierte ver cómo hacen los coros, muertos de risa. Estoy acostumbrada a ver chicos, a vivir con chicos. Por trabajo además visité escuelas en toda América latina; conozco esos ojos, esos gestos, esos chismecitos entre ellos. El tono de la piel o el del cabello no cambia el grado de curiosidad, sus ganas de saber, sus necesidades, sus decepciones. Los chicos son chicos y son lindos en cualquier lugar del mundo. Cambia la actitud y el modo de vestir: sus ropas son alegres, divertidas, de calidad. Mucho fucsia, violeta, estampados con flores, colores vibrantes. Lo que es no tan bueno para ellos sería de altísimo nivel para el estándar en nuestros países. Se ven colgados uno al lado del otro sus abrigos en los percheros; abajo están sus calzados; en cuanto llegan se sacan las camperas y las botas, y quedan descalzos, sólo con medias: así van a pasar su mañana. "Es mucho más limpio y están como en casa", explica Kari, quien cuenta entonces cómo son la mayoría de los días del año en Helsinki, cuando este sol que hoy levanta el ánimo apenas se ve un ratito y el resto del día es oscuridad y nieve, aunque los chicos siguen jugando afuera, con la ropa adecuada. Ahí es cuando se hace indispensable encontrar comodidad en los interiores de casas y edificios -calefaccionados con electricidad-, y preservar la limpieza y la higiene. Los finlandeses, como el resto de los habitantes de los países nórdicos, tienen lo que llaman el snow how, una serie de saberes que aplican para no perder la diversión y la vida normal en invierno, aun con varios centímetros de nieve en las calles y los jardines.
LA CARRERA DOCENTE
Convertirse en docente en Finlandia no es una tarea fácil: además de tener excelentes notas en la Universidad, es necesario contar con un máster. Foto: LA NACION
Llega el mediodía, hora del almuerzo, que comparten maestros y alumnos. Mesas largas, bancos colectivos, techos altos en un salón muy amplio donde se ve el escenario que utilizan para realizar los actos. Ahí atrás, la cocina, con un ejército de mujeres preparando lo que va a comer la comunidad escolar. Ese día el menú consta de ensaladas diversas, papas, bastones de pescado y albóndigas de carne: cada uno se sirve con su bandeja. La comida es sabrosa y se ve saludable. Todos tienen rodajas de pan negro con semillas y lo untan con manteca. Grandes y chicos beben leche con el almuerzo. La conversación con Kari y Outi avanza por varios carriles a la vez: responden sobre todo, no se asustan. Kari dice que por su edad y experiencia, varias veces le ofrecieron ir a trabajar como funcionario, pero que no puede abandonar la escuela.
No llega cualquiera a ser maestro en Finlandia. Se necesitan horas y horas de estudio y un máster. Horas y horas son exactamente 8100 horas (de 45 minutos), en un lapso de cinco años. Un estudio del economista y experto en educación Juan Llach para la Fundación Rap compara esos números con las 3600 horas de estudio que se necesita para ser maestro en la Argentina, en un lapso de cuatro años. La formación docente en Finlandia es muy estricta y sólo llegan los mejores, no se trata de una elección por descarte, sino de una profesión deseada por los jóvenes, junto con ingeniería y medicina. "La profesión de maestro aquí es de las más populares, los jóvenes siempre quieren pertenecer a la elite que logra ingresar a la carrera. Entiendo que el respeto social tiene que ver con esto", dice Outi, que se sorprende cuando escucha que en la Argentina suele haber noticias con maestros que son golpeados por alumnos o por padres de alumnos. Kari cuenta que "los salarios están bien, no son extraordinarios, pero sirven para vivir". En Finlandia hay un solo sindicato, muy fuerte. Los maestros dan clase 25 horas por semana. La última huelga fue en 1983 y, por ley, si se logra el convenio salarial, las huelgas están prohibidas. Outi dice que últimamente, pese a que el sistema sigue funcionando bien, hay exceso de demanda burocrática y esto hace que a los docentes se les acumulen tareas por el mismo sueldo. Y cuenta que es común que viejos maestros justifiquen estas cosas sin quejarse en voz alta por aquella frase de es la vocación que llama. Y emite su única queja: "A veces somos demasiado leales a las autoridades."
Este sistema, esta conducta, estos hábitos se dan en un país de población pequeña, que pertenece a la Unión Europea, pero que comparte una enorme frontera de 1300 kilómetros con Rusia, con quien tuvieron además guerras que costaron muchas vidas y mucho dinero en compensaciones. Finlandia es independiente desde 1917, supo ser parte del imperio sueco y, luego, del imperio ruso. Hoy son cinco millones y medio de habitantes, de los cuales el 10% vive en la capital, Helsinki. Aunque la inmigración va en alza está controlada, por lo que sigue siendo una población homogénea. Otras de las razones para el éxito educativo y social radican en la paridad de ingresos, la transparencia política y la confianza de la sociedad entre los mismos ciudadanos y por parte de los ciudadanos hacia la clase política. La lengua es el finlandés y el sueco es la segunda lengua.
"Nosotros tuvimos primero a la nobleza sueca y luego a la nobleza rusa. Pero nuestra propia nobleza es la gente educada", dice Outi con una sonrisa inmensa, mientras llevamos de vuelta las bandejas del almuerzo. Un artículo reciente del diario El País de Madrid aseguraba que los finlandeses leen un promedio de 47 libros al año, de los cuales 10 son por placer, ni por trabajo ni por estudio. De esa nobleza cultural que hizo de Finlandia en 1906 el primer país del mundo en el que las mujeres tuvieron el derecho a voto y siempre fueron a la Universidad, de esa que llena día a día las bibliotecas públicas y las librerías, y que tiene a la educación como bandera, habla Outi..
CGL. Recuerdo lo que me sorprendió ver cuántas clases profesionales o prácticas (economía doméstica, arte, tecnología, etc.) estaban disponibles para los estudiantes en cada una de las escuelas finlandesas que visité. En una escuela secundaria, los niños estaban preparando el desayuno; en otra, vi cómo todos los niños habían aprendido a coser sus propios trajes de baño. Varios maestros me comentaron: "Es importante que los estudiantes tengan diferentes actividades durante el día." Y no parece haber ningún estigma hacia la formación profesional. ¿Existe esta actitud en todas las escuelas de Finlandia?
KK. Sí, estamos convencidos de que para los jóvenes la artesanía, la cocina, las propuestas creativas y los deportes son enormemente importantes. Creemos que esto ayuda a los jóvenes a beneficiarse más de las habilidades que están aprendiendo en la escuela.
CGL ¿Cree usted que esto quita tiempo de lo académico?
KK. Lo académico no es lo único que necesitan los niños. Los niños necesitan mucho más. La escuela debe ser el lugar donde enseñamos el significado de la vida; donde los niños aprenden que son necesarios; donde pueden aprender las habilidades para vivir en comunidad. Nos gusta pensar que la escuela también es importante para el desarrollo de una buena imagen de sí mismo, una fuerte sensibilidad hacia los sentimientos de otras personas ... y esta comprensión es importante para cuidar de los demás. Definitivamente, queremos incorporar todas estas cosas en la educación.
¿Y si las
historias para niños fueran de lectura obligatoria para los adultos?
¿Seríamos realmente capaces
de aprender lo que desde hace tiempo venimos enseñando?
Partiendo de estas sabias preguntas de Saramago comienza el
relato de una experiencia de lectura con un grupo de niños y niñas de entre 4 y
9 años compartiendo sentimientos, fantasías, miedos, palabras y dibujos
Había una vez, un grupo de niños y niñas que concurrían a un
centro de actividades lúdicas y educativas cuyo objetivo era favorecer su
situación psicosocial y mejorar el proceso de integración. A algunos de
ellos las disciplinas sociales los llamaban “normalizados” y a otros
los”categorizaban” como niños con dificultades psicológicas, físicas
y afectivas.
En mi opinión si nos preguntáramos que necesita
cualquier niño para crecer, la respuesta practicamente se resumiria
en que necesitan a su lado adultos que los quieran, los cuiden, los protejan y
atiendan sus necesidades. Esta fórmula aparentemente sencilla no suele ser tan
fàcil de conseguir.
Unos días antes de
que sucediera lo que contaré se había producido una baja más en el
grupo y aunque están acostumbrados a estas pérdidas y ausencias causades por la
movilidad y el desplazamiento familiar, en este caso ellos sabían
porque también comparten el barrio y la escuela los
motivos por los que esta compañera ya no vendria más, pero eso permanecía
en el orden de lo que no se habla.
Una niña había
dejado de venir al centro, incluso se había marchado del barrio de un día para
otro a causa de un episodio de violencia familiar. Pocos días después según el
calendario se hablaría de una de esas fechas que están marcades para hacer
conciencia del rechazo a la violencia y la agresión en cualquiera de
sus formas.
Los niños sentados
en el suelo escuchaban frases hechas como máximas del estilo, “está
mal que los papás les peguen a las mamás, porque es malo pegar y nadie debe
pegar a otro”.Mientras la educadora hacía su discurso, comencé a
preguntarme que estaría pasando en las cabecitas de estos niños ¿Qué recorrido
en espiral harían estas frases y como las podrían metabolitzar?.
Porque más allá de la verdad universal que se les estaba
diciendo ... ¿ Cómo o con qué recursos ellos podrían elaborar las ambivalencias
que experimentan en su vida familiar y en sus entornos?¿Como podrían
inscribir su verdad en singular?
Decidí que la
próxima semana Madrechillona me acompañaría y comenté
con ellos si les gustaria que trajera un libro para leer juntos.
Aunque la propuesta
lúdico-educativa para estos niños contempla la lectura, me he topado con la
creencia de algunas educadoras-no todas- a cargo de ellos que presuponen "paraquésino
les gusta leer" , "no saben leer " y "cómo
van a leer si sus familias no leen". Por lo cual, cada vez que les
presentaba informalmente un libro, la apuesta se redoblaba.
Y llegó el día que
llevé Madrechillona y fue bienvenida. Todos
dispuestos en el suelo buscando acercarse cada vez más al libro -y a mí -
empezábamos a imaginar mirando la ilustración de la tapa que pasaría, de que
iría esta historia y así fue apareciendo la idea de una mamá con un
hijo y mientras pasábamos las págines comenzaron a ponerles voces a
los personajes al mismo tiempo que sus caras cada vez más
expresivas iban reflejando diferentes emociones seguramente asociadas a sus
imágenes mentales .
Poco a poco
comenzaron a brotar palabras y frases. Entre susurros iban tomando
cuerpo sus propias voces, asociaciones , comentarios y se asomó el
humor y la risa cuando el pomips desapareció en la calle y también la
sensación de impotencia porque el pico que aterrizó en las montañas
dejó al pingüinito sin boca para hablar, ...para gritar.
He observado que
cuando se respetan las características expresivas de cada niño y su
espontaneidad, eso mismo ayuda a simbolizar ; que de lo que se trata
es de estar presentes, disponibles, interesados por estar y no preocuparse
tanto por hacer .Creo que los niños no tienen la necesidad que todos sus deseos
sean cumplidos però los tranquiliza que sus deseos sean reconocidos, tenidos en
cuenta.Y leer a su lado , sin predecir ni inducir,
en parte posibilita ese juego.
Debe ser tranquilizador encontrarse con un libro
que muestra las dos caras de una relación madre-hijo no siempre azucarada,
descubrir en un libro que hay una mamá pingüino chillona que hace
serie con otras mamás chillonas que andan por ahí y que chillan porque se
sienten cansadísimas y muy solas y eso les hace perder el control. Que a veces
no pueden o no saben a quien pedir ayuda -o no tienen quien les sirva de
sostén-.Y que a su vez están conniños que
necesitan cosas (movimiento, aire libre, juego) que no suele dárseles en la
medida que necesitan y están tan saturados como ellas.
Uno
de los roles escenciales en el desarrollo psicológico de las personas es la
relación con sus figuras de apego, es decir, con quienes los crían y educan.Los niños aman a
sus padres y quieren ser amados y reconocidos por estos y hacen
coses para ser mirados y llamar su atención.
Habría que ponerse en los
zapatos de aquellos niños que no tienen la fortuna de ser
tratados como se merecen, que sufren maltratos y humillaciones y que sin
embargo, creen que ellos son los culpables de la situación. Y aún así, esperan
sufridamente que por fin un día sus padres los quieran. Los dolores de la
infancia acostumbran ser discretos y habitar el solitario
mundo interior, cosa de la que algunos adultos suelen sacar provecho.
Son muchos los niños que
crecen entre gritos, a veces guardando silencios forzados y además escuchando
argumentos y juicios de valor respecto a la idoneidad o no de quienes ejercen
para ellos los roles parentales. No cuesta mucho imaginar las
consecuencias sobre la imagen de sí mismo y posibles maltratos del
entorno que esto puede ocasionar.
Es allí donde los libros y sus
personajes cuando aparecen, pueden ser acompañantes adecuados como el osito de
peluche cuando hay que separarse para ir a dormir y afloran los miedos. Porque
simbólicamente puede convertirse en el pingüino o en cualquier otro héroe o
antihéroe y la historia contada lo vuelve cómplice de otros que también tienen problemas. Así identificado y
camuflado en el personaje puede enfrentar los peligros, aceptar sus
sentimientos agresivos y ambivalentes hacia quienes ama sin poner en riesgo ese
entramado tan complejo que es el amor.
Y sí, porque el amor puede
ser como una madeja de lana que se enreda, se anuda y que cuando se
estira se tensa y adelgaza, pero a la vez está hecha de muchas hebras que al
deshilacharse pueden seguir unidas por una muy fina …o cortarse.
Y es por eso que los
adultos tienen que leerles cuentos a los niños. “Es importante que el futuro
lector aprenda a relacionar desde el principio el mundo de sobre todo, la
oralidad y el de la escritura. Que descubra que la escritura es la memoria de
las palabras, y que los libros los
libros son algo así como esas despensas donde se guarda todo cuanto de gustoso
e indefinible hay a nuestro alrededor; ese lugar donde uno puede acudir por las
noches, mientras todos duermen, a tomar lo que necesita. A estas alturas habrá
hecho un descubrimiento esencial, que existen palabras del día y palabras de la
noche. Las palabras del día tienen que ver con lo que somos, con nuestra razón,
nuestras obligaciones y nuestra respetabilidad; las de la noche con la
intimidad, con el mundo de nuestros deseos y nuestros sueños. Y ése es un mundo
que necesariamente se relaciona con el secreto” –dice
Garzo.
Fue
así como aparecieron un puñado de pingüinitos y pingüinitas aliviados por la
oportunidad de compartir mientras hojeábamos el libro y sin haberlo preparado
fuimos al cuarto del material porque necesitábamos expresarlo y elegimos un
papel grande y amarillo como el libro para dejar
huellas. Primero lo roto, lo doloroso para dar paso a los corazones y la
tranquilidad de la reparación.
Cuando trabajamos con niños es
sabido que basándonos en sus dibujos y
sus juegos, podemos comprender como ve e interpreta el mundo: lo que
le gustaría que fuese, cuáles son sus inquietudes, que problemas le acosan.
Dibujando y jugando el niño expresa lo que le costaría mucho manifestar
con palabras... aquello que elija hacer se ve motivado por procesos
internos, deseos, problemas, ansiedades. Lo que está sucediendo en la mente del
niño determina su producción, es su lenguaje secreto que debemos
respetar aunque no lo entendamos.
Habiendo pasado cierto tiempo
rescato de mi memoria aquella experiencia recordándola con esta reflexión de Yolanda
Reyes,“Si está claro que una condición
esencial para salir de la pobreza es tener una vivienda digna, también es
prioritario construir los cimientos de esas “casas imaginarias” para cerrar las
brechas de exclusión que separan a los niños que crecen envueltos entre
historias de aquellos a quienes condenamos a la peor pobreza de todas, que es
la carencia de imaginación y de palabras.”
A mi entender Jutta Bauer
ha dado una puntada con hilo para unir en una hermosa metáfora los sentimientos de adultos y pequeños, que como en La caja
de las palabras, una vez guardada en la memoria podrán abrirla
como un paraguas cuando amenacen los tormentas emocionales que conllevan las ambivalentes relaciones madre-hijo. ...Las relaciones...